Rótulos
de la historia alternativa
como clichés borrosos de un pasado subterráneo
que se inventa a sí mismo y se retroalimenta
en pronombres nuevos que nos hacen vulnerables.
Vuelve
el reino de los reinos a ser costumbre de taifas
y me asusta tanto mesías salvapatrias,
tanto iluminado buscando en las alcantarillas
rehenes incondicionales a su causa redentora,
tanto visionario anunciando sin escrúpulos
el presagio de su propia codicia.
Me
aterroriza ver tanto tonto junto
mendigando un sitio en la historia;
demasiados gallos en un mismo gallinero.
Superávit de hombres de estado
(por llamarlos de alguna manera)
déficit de voluntades constructivas.
Se
cumple el rencor que arrasa horizontes
y levanta nuevos muros sometedores,
nuevas fronteras donde ejercer el poder,
donde quemar retratos y disfrazar confianzas.
Así
nos va; un pasito pa´lante y otro pasito pa´trás.
Cicateros
miserables del palpitar diferenciador
si es necesario se rescribe la historia
o se improvisa un arrogante genuino erre hache
y se menta a los muertos mártires por conveniencia.
Todo vale; terroristas encumbrados como héroes,
profesionales del terror ejerciendo política,
equipos de marketing manipulando esperanzas.
Si
avizor me descubrís crédulo a Juan Sin Tierra
(el que es revolucionario puede morir donde quiera)
no cifréis en miedo el hormigueo de mis brazos,
mejor diréis que me advertisteis indignado,
que me encrespan los daños colaterales
y no soy inmune a la visión de las víctimas.
Nacer sin vergüenza es una ventaja evolutiva
pero, sin embargo, el mundo se cambia desde abajo.
Las revoluciones son accidentes naturales,
la evolución tienen el tiempo de su parte;
mañana, si Dios lo quiere, todos seremos paisanos.