"Venus y Cupido" vistos por el pintor italino
Agnolo Bronzino (Angelo di Cosimo Tori, 1503-1572).

 

 

El mundo gira en torno a tus caderas

 


Un murmullo de tibios cristales empañados
que me llega difuso como a través del agua.
Cicatrices blancas en los pliegues de las sábanas
indelebles al tacto.

La noche se retuerce cautiva en un reloj
que flota en el espacio vacío, cual fantasma.
El viento tararea un tango en la ventana
abierta de mi amor.

Hay un charco amarillo de luz junto a la puerta.
La luna está colgada de un clavo en el balcón.
Aún encuentro caliente la huella de tus piernas
impresa en el colchón.

Asomada al espejo del lavabo das color
a la fruta carmesí de tus labios de fresa
y tu sonrisa toma ese etéreo candor
de las niñas princesa.

Levanto una plegaria al cielo de tu boca.
Este planeta orbita en torno a tus caderas.
Tú controlas el ritmo y traes la primavera
con cada nueva aurora.

Salto de la cama entre una ovación de muelles.
Te abrazo por la espalda, tu piel huele a jabón.
Golpea con tanta fuerza en mi pecho el corazón
que las venas me duelen.

Tu voz tiene el misterio de un pueblo de frontera.
Tus pechos aún mojados rasgan el albornoz.
Dos botones granates asoman por la tela
rota de la pasión.

Mis manos te recorren con desbocada urgencia,
golondrinas buscando un nido entre tus muslos,
húmeda gruta donde dejaré como ofrenda
mis días en este mundo.

 

Máximo Herrera