Engalanado
de luna va mi caballo
perfumando la marisma de hierva buena.
Descansan los marismeños sobre la arena.
Luceros en flor estallan entre los campos.
Las
crines de mi caballo danzan al viento
de la noche enamorada de blanca espuma.
Inquietas figuras nacen de aguas desnudas
quebrando los horizontes con su reflejo.
Madruga
la madrugada plena grillos,
lloran en los azahares fantasmas moros
lágrimas que entre nostalgias se lleva el río.
Memoria
viva de nazaríes tesoros
y fechas encendidas que apagó el rocío
un amanecer de plata junto al arroyo.