La
información que unida mantiene la materia,
las voces que el espacio propaga en el silencio,
la luz de las estrellas que arden en el misterio
de unos ojos cansados de llorar su pureza.
El
humano concepto de imposible infinito,
el tiempo que se curva buscando un horizonte,
las bocas que se secan mudas de tantos gritos,
los labios que murieron vírgenes de pasiones.
La
pierna voladora,
la mina enterrada,
la bala, la pistola,
la sangre derramada.
Tan
lejos y tan cerca,
ajeno y personal,
eterno y puntual,
el tigre y la gacela.