Hay
algo de la esencia de la noche
que palpita ceñido a tu cintura:
un lazo plateado de la luna,
la luz del astro que señala el norte.
Impregnado
en las gracias de tu piel
descubro los perfumes de la vida.
En ti retoño cada nuevo día
modelado en tus caricias de miel.
Soy
el fruto de tu respiración,
estoy hecho en retales de tu voz,
sólo existo porque tú me ves.
Hay
algo de la noche en tu mirada
de misterio primitivo, de cábala.
Rezumas absoluto de mujer.