Inmediata
todavía, de infinito cubierta,
desnuda plenitud ceñida me abandona
y es casi azul su alacridad de bulto arcano,
su feroz penumbra de animal sin mezcolanza.
Yaciente
y fulminado me arroja con estrépito,
absoluta consolidación de un trotar tardío,
para no dar más explicación que unos
brazos de plomo
ni rendir cuentas a esta pasión tornada en
monotonía.