
La Gran Pinacoteca de Mónaco
exhibe este sugerente Rapto de las Hijas de Leucippo,
del maestro del barroco Pedro Pablo Rubens, pintado entre
1615 y 1616.
Si
pudiera
Si
pudiera acariciar tu nostalgia adormecida
con manos protectoras.
Si
pudieran mis labios desnudar tu carne prematura
con fuego de primavera.
Si
pudiera reconocerte infiel a la costumbre de la pasión
como una delicia permanente.
Si
pudiera volver a disfrutarte, isla en el bronce de mi
madurez,
como pleno ayer.
Si
aún pudiera componer un poema íntimo para
tu sonrisa
de flor inabarcable.
Me abandono inmóvil en
el radio de tu embeleso
y espero renacer expuesto a la intemperie de un cataclismo,
tendido sobre esta masa de súbita indiferencia
que no cede ante ansiedades reveladoras de mi adicción
a la droga de la locura que en tus ojos me envuelve.
¿Cómo
tornar en presente este pretérito de clausura,
huérfano de indicativo, que es desierto invulnerable?
Una y otra vez choco y reboto contra el muro del fuimos
compañeros, amigos, amantes, pareja.
Si
pudiera recuperar para ti aquellos paraísos flotantes
que nacieron cuando nos conocimos.
Si
pudiera mi verbo torpe ganar de nuevo tu amor
en un postrero rapto poético.
Si
al menos pudiera olvidarte o fingir que no me importas,
lo haría aunque muriera.
Lo
haría… si pudiera.