Es
moda en la aristocracia
los niños con muchos nombres;
luego hay que buscar la gracia
en saber a cuál responden.
Otras
veces, sin embargo,
lo que busca la familia
es contentar a una tía
a un suegro o a un primo hermano.
Y
aplicando este rasero
de agradar lo colectivo,
contentar de paso a un primo
y a un cuñado o a un abuelo.
A
mi vecino Petete
lo bautizaron José
Francisco López Cañete
de los Santos San Miguel.
Pero
no quedó en eso,
pues le añadieron también
Pedro Alberto de Tartesio
Y Luis Carlos de Tomé.
No
es raro que con Petete
la familia se haga un taco,
pues para su madre es Pepe
Y para su padre, Paco.